viernes, 8 de diciembre de 2017

Harry Potter™: The Exhibition... ¡Una experiencia mágica! ⚡

¡Hola, peculiares🤓
Hoy os traigo un post muy especial para mí; si sois potterheads seguro que os gustará. Quienes me seguís por Instagram ya sabréis que el fin de semana pasado estuve en Madrid. ¿El motivo? ¡Mi visita a Harry Potter™: The Exhibition! Así que sí, hoy toca hablar de eso en el blog. ¡Qué ilusión! Voy a intentar no contar detalles excesivos de este viaje para evitar así quitarle toda la emoción a la exposición.

En cualquier caso, si aún no habéis ido pero tenéis pensado asistir y preferís que sea todo sorpresa, os recomiendo que os paséis por este post después de la visita (¡y así me dejáis en los comentarios vuestras impresiones e intercambiamos puntos de vista!) Pero, si por algún motivo no podéis ir (está lejos, vivís en otro país…), aquí tenéis mi particular crónica del evento para que no os quedéis con la intriga.
Nada más entrar en el pabellón de IFEMA descubrimos los primeros indicadores de una visita mágica: gran parte del público asiste disfrazado y los enormes carteles de los protagonistas de la saga señalan el camino a seguir. Tras un rato de espera, llega nuestro turno. Avanzamos en la fila, entregamos nuestra entrada y los cuatro estandartes de las casas de Hogwarts nos brindan una colorida bienvenida.

Una vez dentro nos topamos con una nueva hilera de fans… para amenizar la espera es posible tomar algo en la cafetería o sacarse una foto con una réplica del mítico Ford Anglia de los Weasly. Al tiempo que esperamos, podemos decidir si queremos un recuerdo en el croma de la exposición. Hay mucha gente posando ante la cámara con una sonrisa y varita en mano. ¡Me encanta este ambiente!

Y cuando termina la espera… empieza la magia realmente. El grupo de nuestro turno comienza a entrar en una oscura sala. Allí nos espera el Sombrero Seleccionador, entonando sus características frases. La puesta en escena de este  peculiar personaje es emocionante. Tras la ceremonia de selección, comienza la proyección de algunos frames de las películas de forma simultánea en distintas pantallas. Es una experiencia de lo más envolvente.

¿Y qué ocurre cuando las proyecciones llegan a su fin? Las puertas se abren para desvelar la estación de Kings Cross. Tener la locomotora tan cerca es algo realmente excitante. ¡Nos sentimos como alumnos de Hogwarts! A partir de aquí, el trayecto es libre. Los visitantes tenemos la posibilidad de seguir un recorrido lineal o ir avanzando conforme nos apetezca.

Vayamos a donde vayamos, la estancia está repleta de artilugios que ver. Hay un montón de detalles que entusiasmarán a los fans de las películas. ¡Incluso los cuadros de la pared se mueven! Aquí, hasta la Señora Gorda nos hace un número de canto con su estridente voz y sus copas de cristal, no sé si por suerte o por desgracia, ya me entendéis. Y no es el único personaje que encontramos allí. Dobby, el cola cuerno húngaro, una cría de thestral, el huevo de dragón de Hagrid (la encantadora Norberta)… todos ellos nos esperan en nuestra visita.

Las localizaciones también son un gran punto a favor en la exposición y el atrezo de cada una de ellas nos consigue transportar a la clase de pociones, a la estancia de Lupin (¡con su armario y su boggart!), a los mundiales de Quidditch, a Honeydukes, a Azkaban… Sin duda, un recorrido al más puro estilo potterhead que no dejará indiferente al público.

 📌 LO MEJOR...

👍 La variedad de objetos expuestos
Lo que más abunda en esta galería son prendas de vestir (la ropa que llevaban ciertos personajes en el Expresso de Hogwarts, las túnicas, los uniformes de Quidditch, los trajes de los mortífagos…) pero, además del vestuario, hay una ingente cantidad de artefactos de las películas: varitas, frascos de pociones, libros… 

Resulta realmente interesante ir descubriendo todos estos artilugios durante el recorrido y asociarlos con el personaje al pertenece.

👍 Los escenarios te transportan a la película
Resulta fascinante observar los decorados de muchas escenas. En un mismo espacio podemos viajar de los dormitorios de los protagonistas al aula de herbología, pasando por el pomposo y rosado despacho de Umbridge. No faltan tampoco la cabaña de Hagrid, el Gran Comedor o el bosque prohibido. ¿Qué más se puede pedir?

👍 El lado interactivo de la exposición
Hay partes de la exposición donde el público puede interactuar con el mágico universo de J.K. Rowling. Dejaos contagiar por el espíritu de Hogwarts desde el inicio de la vista, donde el Sombrero Seleccionador espera a los futuros alumnos para guiarles en la casa correcta (¡podéis ofreceros voluntarios para que os indiquen si sois Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin!) De igual forma, tenéis la posibilidad de sostener con vuestras propias manos las mandrágoras de la profesora Sprout o incluso lanzar alguna Quaffle en un particular campo de Quidditch. Ojo, afinad vuestra puntería.

👍 El ambiente potterhedad
Mires donde mires hay un montón de fans como tú, llenos de entusiasmo y emoción. Gente caracterizada de algún personaje, personas con varitas, familias ataviadas con capas o bufandas… Realmente es una locura. Pero una locura muy bonita. ¿No es genial tener algo en común con todos los visitantes? La ilusión consigue unir a gente muy diferente. ¿Sabéis? Una de las anécdotas más tiernas de esta visita fue ver cómo un emocionado padre (creedme, se notaba que era un gran fan) explicaba las aventuras de Harry a su pequeño hijo, aún muy ajeno a este vasto universo mágico. ¡Así me gusta, aficionado a la familia desde muy corta edad!


📌 LO PEOR...

👎 La masificación del espacio
Entiendo que una exposición como esta tiene gran afluencia de gente y es normal que haya muchas personas en el recinto. Sin embargo, considero que el aforo debería estar más limitado. Al haber tantos visitantes, resultaba complicado disfrutar al máximo de la exposición ya que había que sortear personas constantemente para lograr leer los carteles, ver con claridad las vitrinas... Resultaba un poco agobiante.

👎 Las enormes hileras de gente esperando su turno
Este aspecto guarda relación con el problema anterior del exceso de gente. Resultaba un poco frustrante tener que hacer cola en más de una ocasión, no ya solo para sacarse una fotografía en cierto lugar o con determinados objetos (eso, en cierto modo, puede ser entendible), sino incluso para poder ver algunos expositores del recinto.

👎 La escasa iluminación
Si bien la oscuridad ayuda a crear un entorno más mágico, la poca claridad del lugar impide realizar buenas fotografías de algunos escenarios u objetos. Porque sí, el flash está prohibido en esta exposición y hay conformarse con el resultado de tu cámara sin ayuda de los destellitos luminosos. ¿Conclusión? Algunas fotos me quedaron muy apagadas o borrosas. Es una lástima.

👎 Los elevados precios
Es evidente que exposiciones así buscan sacar la máxima rentabilidad posible pero… ¡los precios del merchandising de la tienda están por las nubes! Imaginaba que los productos de la exposición no serían baratos, pero pensaba que resultarían algo más asequibles. Aun así, caí en la tentación y me compré una rana de chocolate (10€) en la que conseguí el cromo del imponente Salazar Slytherin.


⏳ Duración estimada de la visita…
Hay quienes consideran que con una hora tienen tiempo suficiente para realizar todo el recorrido; desde mi experiencia personal, os digo que necesité bastante más (entré en el pase de las 17:30 y salí sobre las 20:00, más o menos).

Es complicado precisar la duración de la visita porque depende de muchos factores: la cantidad de gente en la exposición, si hay que hacer mucha cola para ver las vitrinas, si se realizan o no fotos, si dependes de la audioguía para avanzar…

Por tanto, cada visitante tardará un tiempo determinado. Pero no os preocupéis, ¡no hay una duración límite! Aunque la hora de entrada está fijada, la de salida no; esto significa que el público es quien decide en qué momento abandonar el recinto. 

Los consejitos de la Mesasure… He ahí la cuestión 💡 

🤔🎧 ¿Reservar o no reservar la audioguía?
Agradecimientos a mi Hufflepuff particular por la foto 💙
Ay, qué dilema… Al escoger la opción de audioguía, el precio de la entrada sube un poco. Ahora bien, ¿merece la pena invertir un poco más de dinero para eso? Depende de vuestros gustos. Hay personas a las que les agobia estar constantemente con un aparatito en su oído que no para de hablar y hay quienes creen que toda información recibida es poca. Para gustos… los colores. Yo sí elegí el pase con audioguía (mi acompañante es un peculiar muy friki 😍) y me gustó mucho. A ver, son muchas las pistas de audio repartidas en la exposición y no escuché todas, obviamente. Pero, si bien algunas son de relleno, otras resultan muy interesantes (incluyen fragmentos de entrevistas) y cuentan datos bastante curiosos.

🤔📸 ¿Hacerse o no hacerse fotos en el croma de la exposición?
Yo, personalmente, no me saqué ninguna foto (a excepción de las que me hice con el móvil). Me parece un buen recuerdo de la exposición y había mucha gente que se animó a retratarse, pero aun así yo preferí ahorrarme ese dinero y gastarlo en la tienda comprando algún producto.

🤔💰 ¿Comprar o no comprar en la tienda?
Ni os voy a incitar a gastar vuestro dinero en el merchandising… ni os voy a desalentar si queréis llevaros un recuerdo. ¡Sois libres, como Dobby! Desde mi punto de vista, considero que muchos productos se pueden adquirir a un precio más bajo en Internet (o, si sois muy habilidosos, fabricároslo vosotros mismos, como en el caso de las bufandas o las túnicas). Al fin y al cabo… ya os he comentado que la tienda es uno de los aspectos más negativos de esta exposición. 



Como veis, yo disfruté mucho de esta experiencia, peculiares. Tengo que señalar que no había asistido nunca a exposiciones de este estilo y no puedo hacer comparaciones. ¿Por qué hago esta matización? Bien, he leído muchos comentarios que aseguran que la muestra de Londres no tiene nada que envidiar a esta. No me cabe duda de que allí todo tiene que ser más espectacular; pero, aun así, creo que en Madrid se ha conseguido recrear un buen trocito de la magia del universo de J.K.

A pesar de los aspectos negativos del trayecto, yo me llevo un buen recuerdo de esta exposición. Además, considero que hay mucho trabajo detrás de este evento. Creo que es importante quedarse con todos los aspectos positivos y restarle importancia a las cosas malas porque, después de todo, yo me sentí muy feliz en aquel lugar. Y esa es la sensación que quiero mantener conmigo cada vez que piense en Harry Potter™: The Exhibition.

Ojalá pudiera contar más, pero quedaría un post interminable. ¡Hay tanto que decir! Pero ahora es vuestro turno de opinar, mis queridos peculiares mágicos...