sábado, 27 de enero de 2018

Crítica - La edad de la ira (La Joven Compañía)

🎭 Título: La edad de la ira [basada en la novela homónima de Fernando J. López] - La Joven Compañía

🎭 Dirección: José Luis Arellano García

🎭 Elenco: Julen Alba, Javier Ariano, Alejandro Chaparro, Jota Haya, Jesús Lavi, Rosa Martí, Laura Montesinos, María Romero, María Valero, Álex Villazán y Jorge Yumar. Con la colaboración de Mabel del Pozo e Iker Lastra y la voz de Juan Echanove

Los personajes adolescentes de esta novela, finalista al Premio Nadal 2010, toman la voz en este retrato realista y a la vez poético de toda su generación. El supuesto asesinato cometido por Marcos, un estudiante de Bachillerato, constituye el punto de partida de una investigación que nos permite adentrarnos, a través de sus amigos y compañeros de clase, en sus miedos, sueños e inquietudes. 
Escrita para La Joven Compañía por el propio Nando López, La edad de la ira nos ofrece una mirada radicalmente nueva con respecto a la novela original: una función en la que los adolescentes son los únicos protagonistas y que nace como un canto a la diferencia y a la búsqueda -libre y valiente- de nuestra identidad.

Sí, hay un libro titulado La Edad de la ira. Y sí, este es -principalmente- un blog literario… pero en esta ocasión me he animado a hablar de la adaptación teatral de esta historia de Fernando J. López. Reconozco que, aunque no voy al teatro con asiduidad, nunca está de más dejarse contagiar un poco de esa magia que solo las artes escénicas tienen. No habrá en este caso comparaciones con la novela. Al no haber leído la historia, me senté en la butaca… y dejé que me sorprendiera.  

No hay duda de que la adolescencia es una etapa complicada en la vida de toda persona; un periodo en el que el niño que fuimos comienza a dar paso al adulto que seremos, al tiempo que experimenta toda una serie de complejos cambios y transformaciones (todos hemos pasado por eso, ¿eh?). En La edad de la ira el público es testigo de este difícil proceso de desarrollo a través de una historia (¡y unos personajes!) que consiguen no dejar indiferente a nadie.  

¿Qué se encontrará el espectador en este espectáculo? La Joven Compañía presenta en esta historia las peripecias vitales de un grupo de jóvenes estudiantes de Bachillerato. Las inquietudes, las preocupaciones y los problemas de todo adolescente se combinan en esta obra para ofrecer al público un sobrecogedor reflejo de la realidad; reflejo en el que se destapa la cara más amarga de la adolescencia.

Mención aparte merecen los personajes de esta obra, todos ellos muy bien perfilados. Si bien el peso de la trama recae en un par de actores, ninguno de los miembros del elenco pasa desapercibido. Cada miembro del equipo posee una personalidad diferente que se va perfilando durante el desarrollo de la obra hasta el punto de ir desnudando sus sentimientos en el escenario. ¿El resultado? Esta lograda construcción de los personajes consigue que el público conecte y empatice con ellos (y, en algún caso, llegue a sentirse identificado).  

Adolescencia es mar,
es verde,

es campo abierto.
Es encender el cielo,
asaltar el mar
y beberse la vida.
Es este ya.
Este ahora.
Este único día.
El mejor día de toda nuestra vida.

Hay que señalar que la premisa de la que parte esta obra (un supuesto asesinato llevado a cabo por el protagonista), queda relegada a un segundo plano. Lo que destaca en La edad de la ira, más que la propia historia, son las distintas relaciones entre los personajes; toda una serie de situaciones -discusiones, problemas familiares, asuntos académicos, homosexualidad, acoso- que van conectándose escena tras escena para dar como resultado un certero retrato de la juventud actual. Además, el ritmo es bastante ágil; La Joven Compañía consigue que el desarrollo de la representación no resulte pesado. Además, la forma en la que se van desarrollando los hechos logra atrapar al espectador, haciendo que mantenga la atención hasta el final. 

Foto: David Ruano

Qué decir de la puesta en escena… Apenas unos cuantos elementos son necesarios para llevar a cabo la obra; no hace falta más. Los actores son capaces de hacer que el público viaje en cuestión de minutos de los pasillos del instituto a una tranquila playa sin necesidad de atrezo. El elemento innovador del escenario lo ponen las pantallas que se emplean en determinadas escenas: emulación de cámaras, reproducción de vídeos… este aspecto da mucho juego en el escenario.

Dejando a un lado los aspectos más tecnológicos, para mí lo más destacable de La edad de la ira serían los monólogos de algunos personajes; pequeñas reflexiones dotadas de una gran carga emocional que invitan al espectador a pensar. En cuanto al aspecto más negativo, tal vez la peculiar forma de narrar la historia (avanzando a saltos temporales), puede dificultar un poco su comprensión. Por ello, es necesaria una atención completa.

A BUEN ENTENDEDOR, POCAS PALABRAS BASTAN…

💜 Lo mejor… La actuación de estos jóvenes actores es impresionante, dando lo mejor de sí mismos en cada escena.
💜 Lo peor… Más que un aspecto negativo, es un pequeño apunte: realmente es triste poder señalar que esta historia refleja la realidad. Ojalá llegue el día en el que se pueda afirmar que situaciones son inconcebibles y solo pertenecen a la ficción.
💜 Lo más curioso… Me llamaron mucho la atención las diferentes referencias literarias y cinematográficas que se mencionan en algunas escenas.
💜 ¿Por qué ver esta obra? Porque esta representación supone una necesaria dosis de realidad para el espectador; además, las situaciones que se reflejan en el escenario ayudan a la reflexión.

 🎭🎭🎭
La edad de la ira es una representación intensa, cruda, potente; el reflejo de los aspectos más duros de la adolescencia. Una representación que consigue removerte por dentro.
 🎭🎭🎭

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EL AUTOR…

Nando López es novelista, dramaturgo y doctorado cum laude en Filología. Como dramaturgo, ha estrenado más de una veintena de obras, entre las que destacan: #Malditos16 para el Centro Dramático Nacional (2017), Los amores diversos, estrenado en el Festival de Teatro de Málaga (2016), Las harpías en Madrid, estrenada en julio de 2016 en el Festival Internacional de Teatro de Almagro, Pánico, adaptación de la comedia de Mika Myllyaho (2016), De mutuo desacuerdo (2015), una versión de Yerma de Federico García Lorca (2015) dirigida por José Luis Arellano para el Gala Theatre de Washington, Cuando fuimos dos (2012), Saltar sin red (2012) Darwin dice (2012) y Tour de force (2011).


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