martes, 1 de mayo de 2018

📝 Mis post-it literarios... de 'gustar' o 'querer'

¡Hola, peculiares😍

Ay, ¡que empezamos nuevo mes! Espero que el mayo se porte muy bien con vosotros. Hoy me apetecía haceros reflexionar un poquito, por eso quiero compartir en el blog una de esas citas de la sección que tanto me gusta: Mis post-it literarios. Los que me seguís por las redes ya habréis leído en más de una ocasión mi obsesión con señalar las frases que más me llaman la atención de los libros…

📌Mis post-it literarios es una sección creada para compartir algunas citas de los libros que he leído, bien sea porque me parezca una bonita reflexión, me resulte divertida, la considere romántica… En definitiva, una pequeña anotación de una frase literaria.

El libro del que os quiero hablar hoy es muy especial para mí porque no es una de mis adquisiciones literarias, sino que se trata de uno de los regalos de mi último cumpleaños. ¿Recordáis que hace un tiempo publiqué un book haul? La semana pasada terminé de leer Prohibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas, y quedé muy satisfecha con esa lectura. No había leído nada del autor (a pesar de ser muy fan de su canal de YouTube desde hace siglos) y esta primera toma de contacto con su estilo no me ha decepcionado. La pluma de Javier es muy fluida, cuidada… invita a seguir leyendo durante toda la historia.

Como ya imaginaréis por el título de la obra… en la historia tiene que haber romance sí o sí. Y el fragmento que he elegido está relacionado con eso (no, no es una escena empalagosa, sino un pasaje con el que haceros pensar). Aunque gustar y querer estén relacionados… son dos ideas diferentes que, a veces, generan confusión. Querer es un sentimiento tan fuerte que es difícil de explicar (¡y de comprender!) ¿Por qué? Porque sí; cuando quieres a alguien no es necesario justificar con motivos ese afecto. Y estoy convencida de que más de uno se siente identificado con esta reflexión…


Me muerdo la lengua para no gritarle. Debo recordar que he sido yo quien le ha pedido que siga hablando.
-Todas esas razones que me has dado por las que crees que estás enamorada solo demuestran que te gustaba. Pero no que estabas enamorada.
-Una cosa va de la mano de la otra -replico, a la defensiva.
-Ese es el problema: que es muy fácil confundir ambos conceptos. Pero para querer no se necesitan razones. De hecho, se desconocen. Es instintivo. ¡A veces incluso se contradice con lo que aparentemente nos gusta! Por eso existe el arte. La poesía, la pintura, la música… Para explicar lo inexplicable.

¿Por qué he elegido esta cita? Veamos, creo que este diálogo refleja muy bien el sentimiento del amor y es aplicable a nuestra propia vida. Hace poco, mi peculiar favorito me preguntó: «¿Qué es lo que te gusta de mí?» Tal vez la cuestión estaba mal enfocada, ¿no? Puedes decirle a alguien: «me gusta tu sentido del humor» o «me gusta tu belleza» o «me gusta lo bien que me entiendes»… pero eso no implica que la quieras. Pensémoslo: no quieres a todas las personas divertidas, atractivas y comprensivas del mundo… quieres a una persona en concreto. Hay motivos para quererla, sí, pero no hacen falta razones.

Ah, y no hablo solo en el sentido romántico. Quieres a tu pareja, sí. Pero también quieres a tu familia, a tus amigos… ¡o a tus mascotas! ¿Verdad?