lunes, 28 de mayo de 2018

#Top5: Cosas que me encantan de los libros usados...

¡Hola, peculiares! 🙈

¿Qué tal empieza la semana? ¡Espero que genial! Yo poco a poco voy recuperándome de un resfriado que lleva más de una semana haciéndome compañía (aunque reconozco que como mi cuerpo ha estado un poco off, he tenido más ratitos de tranquilidad para leer). Esta vez se me ha ocurrido elaborar un ranking sobre libros de segunda mano. Creo que puede resultar interesante reflexionar un poco sobre este tipo de obras… Si bien suelo comprar ejemplares nuevos, los libros usados pueden ser geniales.

📌 Que tengan un pasado

Cuando compráis un libro en una tienda de segunda mano… ¿no se os pasa por la cabeza pensar a quién pertenecía ese ejemplar? Yo en una ocasión, por ejemplo, adquirí varios libros en IberLibro y uno de ellos (más concretamente, The Melancholy Death of Oyster Boy and Other Stories) tenía pegado un trocito de papel de (en mi opinión) la típica hoja que incluyen las bibliotecas para anotar la fecha de devolución del ejemplar. La notita está completamente desgarrada y solo se alcanza a leer ‘4 JUL 2013’24 A.’ Podría haber intentado despegarla… pero me gusta ahí. Me hace ilusión imaginar que ese libro ha pasado por otras manos en otro país y ha acabado en mi estantería.

📌 Que pertenezcan a alguien especial

A veces no es necesario adquirir libros de segunda mano en las tiendas… Pueden ser préstamos de algún amigo o regalos de seres queridos; libros que les pertenecieron y que ahora están en tus manos. A mí me resulta bonito que esas historias que han formado parte de los ratos de lectura de personas que conoces ahora puedan llenar tus propios ratos de lectura. Y, en ocasiones, se puede incluso fangirlear con ellos sobre el libro en cuestión. ¿Puede haber algo mejor?

📌 Que tengan un olor peculiar

Cuando digo ‘olor peculiar’ me refiero a ese aroma que poseen algunos libros cuando pasa mucho tiempo. La típica esencia que te envuelve cuando estás en una estancia repleta de ejemplares antiguos o volúmenes desgastados; el olor de las páginas en descomposición. ¿Os hacéis una idea? De hecho, son muchos los artículos que hay por la red hablando de este aroma tan característico. Según cuentan, este olor nos recuerda al de la vainilla (en realidad es la lignina del papel, que empieza a corromperse); así que cuando hundimos nuestra nariz entre las viejas páginas de un libro, nuestro cerebro dice: “Uy, esto me resulta agradable y familiar…” (la mía, al menos, dice eso).

📌 Que sean más baratos

A ver, a no ser que se trate de una edición muy limitada, firmada o cualquier otro aspecto de este estilo que haga aumentar su valor, generalmente los libros de segunda mano suelen tener precios bastante asequibles. Y, en muchas ocasiones, se encuentran en muy buen estado. Así que tenemos la oportunidad de disfrutar de ejemplares en óptimas condiciones… ¡por un coste más bajo que el que tienen en una librería normal!  

📌 Que estén descatalogados

No sé si solo me pasa a mí… pero el hecho de tener en mis manos volúmenes que ya estén descatalogados me resulta de lo más especial. Sí, puede haber versiones actualizadas de esa historia, pero esa edición que tienes en tu poder ya no está disponible. Es una especie de ‘reliquia literaria’; no es que sea algo único, pero sí que es un artículo exclusivo que no todo el mundo puede poseer porque… ¡ya no se fabrica! ¿No os parece de lo más guay?

Conclusión: ¡soy fan de los libros de segunda mano! A veces, mi vena consumista deja paso a mi vena más romántica y se decide por estos libros. ¡Así les doy una nueva vida en mi estantería! Ahora es vuestro turno: me encantaría saber si compráis libros usados, si donáis los libros que no leéis para que otras personas puedan hacerlo, si coincidís conmigo en algún aspecto…