jueves, 5 de julio de 2018

📝 Mis post-it literarios... de sentirse mal 🌹


¡Hola, peculiares😍

¿Sabéis? Llevo bastantes semanas obsesionada con una saga: ACOTAR. Quién lo diría hace unos meses… Me hice mucho de rogar hasta que por fin me animé con estos libros y ahora no puedo quitarme Prythian y sus habitantes de la cabeza. Dicen que más vale tarde que nunca. ¿Verdad? Así que, como no podía ser de otra forma, esta historia se ha ganado un hueco en mi cabeza y también en mi blog. Es el turno de compartir por aquí uno de los fragmentos que tengo subrayados en mi ejemplar.

📌 Mis post-it literarios es una sección creada para compartir algunas citas de los libros que he leído, bien sea porque me parezca una bonita reflexión, me resulte divertida, la considere romántica… En definitiva, una pequeña anotación de una frase literaria.

Hace poco publiqué una entrada con mi crítica sobre Una corte de rosas y espinas. Quienes la habéis leído sabréis que me pareció una novela muy potente en muchos aspectos; y para los que todavía no han tenido ocasión de visitar ese post, os adelanto un poco mi opinión: me encantó este libro. ¿Qué decir que no haya dicho ya? Para mí Sarah J. Maas ha sido todo un descubrimiento: tiene un estilo muy cuidado y una brillante forma de plasmar sus ideas sobre el papel. Ya comenté que quería seguir devorando más obras suyas.

He de decir que me he tenido que contener a la hora de escoger una cita: muy a mi pesar, he evitado pasajes demasiado reveladores de la historia… En cualquier caso, el fragmento que he seleccionado contiene, en mi opinión, una reflexión de lo más acertada. Independientemente del contexto y de los personajes que protagonicen la escena, creo que el mensaje que se lanza en este diálogo es aplicable a nuestra propia vida. Echadle un ojo a la frase a ver si os hace pensar…

Cuando él retrocedió, mi sangre le brillaba en la boca. Miré mis manos, que él seguía sosteniendo entre las suyas: las heridas habían desaparecido. Le miré a la cara de nuevo, la máscara de bronce, el color dorado de la piel, el rojo de los labios cubierto de sangre mientras él murmuraba: 
-Nunca te sientas mal por hacer algo que te da alegría -. Se acercó un paso, soltó una de mis manos y me colocó la rosa que yo había cortado detrás de la oreja. No supe nunca cómo había llegado esa rosa a sus manos o cuándo habían desaparecido las espinas.

A ver, voy a extrapolarlo a la vida real: ¿no os habéis sentido ‘culpables’ alguna vez por hacer algo con lo que disfrutabais? En más de una ocasión me he frustrado al darme cuenta de que había "perdido el tiempo" viendo vídeos en YouTube, visitando los catálogos de tiendas de ropa sin comprar nada o curioseando por Instagram. Ok, puedo seguir sintiéndome mal… o puedo restarle importancia. ¿Y qué si he invertido una tarde haciendo algo de eso?  Ya no hay forma de cambiarlo y, al fin y al cabo, si lo he hecho es porque estaba disfrutando con eso.

Este consejo también es válido para aspectos más serios de nuestra vida: ¿hay algo que os guste pero no hagáis por vergüenza, temor o por el ‘qué dirán’? Animaos a practicar vuestras aficiones sin sentir remordimientos o miedo y aplicaos la lección. Y, parafraseando la cita de este post: ¡peculiares, nunca no os sintáis mal por hacer algo que os da alegría! 💜